Esquizofrenia en el entorno laboral

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Aunque hablar de enfermedades mentales de los trabajadores sigue siendo un tabú para las compañías, se trata de algo muy común, ya que el 30 % de empleados presentan trastornos mentales de distinto tipo. A continuación, hablaremos específicamente del porcentaje que padece esquizofrenia que, aunque es mínimo, existe. Reportes médicos de 2018 revelan que de la población en México 15 % padece ansiedad, 10 % depresión, 2 % trastorno bipolar y obsesivo compulsivo y 1 % esquizofrenia.

Según una investigación realizada por la Línea de Rehabilitación Psicosocial de las Hermanas Hospitalarias de Madrid, que analizó a 80 pacientes con esquizofrenia, los trabajadores con esta enfermedad tienen limitaciones en su cognición y déficits neurocognitivos. Entre sus pacientes había casos de todos los niveles de deterioro y en todos se practicaron pruebas para medir sus capacidades neurocognitivas, como las funciones de memoria, fluidez verbal, de ejecución y cognición social.

En el campo de la cognición social, que controla las capacidades de una persona para funcionar en el mundo interpersonal, hubo revelaciones importantes sobre la comprensión emocional, un área muy afectada para estos pacientes. Tienen problemas al verbalizar emociones propias y ajenas, lo que se conoce médicamente como alexitimia.

Algo inherente a este padecimiento son los déficits neurocognitivos y de cognición social y se tiene que tomar en cuenta si se desea rehabilitarlos. En cualquier ámbito de interacción humana el lenguaje emocional está presente y se debe ser capaz de reconocer e interpretar las emociones para favorecer un entorno fluido en el ambiente de trabajo. Siempre debe evitarse el aislamiento.

Es necesario sacar provecho de políticas oficiales como la Norma Oficial Mexicana de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para identificar factores de riesgo psicosocial y evitarlos. Hay que lograr que las organizaciones apoyen a todo tipo de pacientes para que tengan acceso al trabajo de acuerdo con sus conocimientos, aptitudes y capacidades. Su inserción laboral realmente es baja, pero se puede encontrar un área para que se desempeñen evitando la aparición de crisis y sin poner en riesgo la productividad. Al final, toda persona, padezca una enfermedad mental o no, debe vigilar su inteligencia emocional para librar los desafíos del día a día.

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