Capri, grandeza milenaria en el Golfo de Nápoles

0
403

Esta isla en el mar Tirreno, frente a la costa de Sorrento, es el sitio ideal para amantes del mar, de la exuberante naturaleza italiana y de la vida cultural; destino de intelectuales y celebridades. Obtuvo gran popularidad en la década de 1950, todos codiciaban experimentar ahí la dolce vita veraniega, atrajo a personalidades como Jaqueline Kennedy, quien era vista paseándose descalza, disfrutando de la belleza natural, del clima suave, del paisaje luminoso y la historia milenaria.

A tu llegada te recibirá el puerto de la isla, Marina Grande, cuya amplia ensenada es por sí misma un magnífico panorama, ahí se toma el funicular que en sólo doce minutos sube al pueblo de Capri. Recorre los alrededores de la plaza Umberto I, la Piazzetta, las callejuelas entorchadas con casas de toba volcánica, los arcos con pérgola, terrazas y cafés que ofrecen la vista de Marina Grande, del Palacio Cerio que actualmente es un museo dedicado a la historia de la isla y en otro tiempo fue castillo de Juana I de Nápoles, y la iglesia de Santo Stefano, construcción de 1600 que mezcla barroquismo e influencia árabe en sus cúpulas.

Sube por una escalera de piedra a la capilla de Santa María del Socorro, cuya explanada te brindará la vista de los golfos de Nápoles y de Salerno. Y llega al belvedere de Tragara para admirar sus farallones y el Arco Natural. Después descubrirás el parque más admirable de Italia, un jardín de belleza decadente ubicado en la parte más alta de la isla: Anacapri. Se trata de un mirador frente al Vesubio, para mirar el mar Tirreno de azul cobalto.

Una visita obligada es el lugar de refugio del emperador romano Tiberio, Villa Jovis, conocida como Palacio Tiberio. Llega desde la iglesia de San Miguel en un paseo de cuarenta y cinco minutos. A la derecha de las ruinas admira el salto de Tiberio, desde donde el emperador hacía saltar a sus enemigos de guerra. El emperador Augusto también era viajero frecuente en la isla. Era un lugar muy amado desde la antigua Roma, cuando llegó a albergar doce villas imperiales.

Próximos al mar, que siempre es de color azul cobalto, existen impresionantes farallones, que son promontorios rocosos que se elevan sobre el mar cerca de la línea costera, los más populares son Stella de ciento nueve metros de altura, Faraglione di mezzo de ochenta y un metros y Scopolo de ciento cuatro metros; son una escenografía fuera de este mundo.

Igualmente, la isla alberga sesenta y cinco grutas, la más famosa es Grotta Azzurra o Gruta Azul, descubierta en 1826, tiene sesenta metros de largo y veinticinco de ancho; hay recorridos en lancha y en pequeñas embarcaciones para disfrutar de la impactante gama de azules en sus fondos marinos.

Además, hay un teleférico que te puede llevar al monte Solaro para disfrutar de la naturaleza y los espectaculares Jardines de Augusto. Esta isla te ofrece, en suma, todo lo que puedes soñar para un paseo romántico, un viaje introspectivo o una visita al pasado de la grandeza romana.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí