El criptojacking: la obsesión por el dinero digital que hace explotar los ordenadores

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La técnica consiste en infectar los equipos con operaciones matemáticas para obtener criptomonedas. Los equipos a través del virus disminuyen su capacidad y se sobrecalientan hasta estallar. Gobiernos de todo el mundo están tratando de establecer estrategias de ciberseguridad ante la creciente preocupación por la piratería delictiva. Un teléfono móvil, o un ordenador portátil invadido de forma remota para minar criptomonedas, puede llegar a explotar debido a un calentamiento excesivo de su batería por el sobresfuerzo. Desde el CNI, ya se han lanzado numerosos avisos después de los casos de estallido de algunos equipos, uno de los últimos en el Metro de Madrid. Javier Candau, del Centro Criptológico Nacional, ya puso en alerta a los usuarios, explicando el criptojacking, que se refiere al “secuestro” de dispositivos informáticos para poder conseguir criptomonedas, lo que requiere la potencia de procesamiento del equipo para realizar los cálculos que verifiquen las transacciones de la moneda digital. Minar consiste en realizar una serie de complejas operaciones matemáticas usando ordenadores u otros dispositivos, cuyo resultado es obtener nuevas monedas virtuales a modo de rescate. Los criminales infectan los equipos de otras personas u empresas para usarlas en ese minado. En este contexto, Candau reveló que el criptojacking es el ataque “por excelencia” de este año. En total, en 2018, el Centro Criptológico ha detectado una media de 3.000 ciberincidentes al mes, una cifra superior a la de años anteriores. Eso sí, no queda claro si se puede considerar delito. Santiago Polo, de Antimalwares, revela a 20minutos que se trata de un fenómeno “muy actual y desconocido”. Dentro del criptojacking. Además, hay una nueva modalidad, el ransomware, que “secuestra los equipos y, a cambio de ello, el hacker pide un rescate”.

Asimismo, los datos son alarmantes: “Nosotros hemos detectado un aumento del 4000% en los casos de criptojacking en los últimos meses”, apuntan los expertos. ¿Cómo se realiza el criptojacking? La técnica ha ido evolucionando a medida que la disputa por las monedas digitales ha aumentado. Se realiza, sobre todo, con monedas que permiten mantener al hacker en el anonimato, como es el caso de las monedas Monero. Eso sí, el proceso de infección de los equipos se puede realizar de varias formas: Hacker. Es, por así decir, la forma más ortodóxa. A título individual, una persona utiliza páginas web con cifras de visitas altas para instalar el software con el que se minarán las criptomonedas.

El malware: consiste en la distribución de un virus informático hacia los equipos que se hayan considerado vulnerables y útiles para realizar el criptojacking. Aquí también suele usarse la técnica del phishing, que consiste en suplantar la identidad de alguien en la red, accediendo a sus contraseñas y el resto de sus datos personales.

Software “minero” instalado por defecto.

Se da en aquellas páginas web que usan un software “minero” sin la necesidad de que sea instalado por alguien externo. Esos portales pueden avisar a los usuarios o no. ¿Qué provoca el criptojacking? No es correcto decir que es la propia técnica de criptojacking la que hace explotar los equipos, sino que se trata de una consecuencia más. El software minero instalado en los ordenadores funciona como cualquier otro virus: lentitud en los equipos, menor rendimiento, baterias, etc. Todo eso hace que se produzca un recalentamiento de las CPU y los sistemas de procesamiento puedan acabar en estallando, tal como han apuntado desde el CNI. “Los equipos se ralentizan y recalientan, pues tienen más gasto en electricidad, imagínate lo que puede ser eso en una gran empresa con más de mil equipos”, cuenta Polo. “El usuario no se entera qué “ordenador fantasma” le está controlando el equipo. Son ordenadores zombies que trabajan como exclavos”, aseveró.

Si eres víctima de cryptojacking, es posible que no lo notes. La mayoría del software cryptojacking está diseñado para permanecer oculto para el usuario, pero eso no significa que no te esté pasando la factura. “Este robo de sus recursos informáticos ralentiza otros procesos, aumenta sus facturas de electricidad y acorta la vida útil de su dispositivo. Dependiendo de qué tan sutil sea el ataque, es posible que notes ciertas banderas rojas”, revela Polo.

De hecho, señala que si el equipo se ralentiza o usa su ventilador de refrigeración más de lo normal, puede tener motivos para sospechar que tiene criptojacking. ¿Se puede detectar y evitar? Su detección es muy complicada para el usuario habitual. Se trata de una técnica todavía desconocida y por tanto difícil de captar, salvo que se tengan conocimientos especializados. A pesar de esto, Google y Firefox ya cuentan con extensiones para prevenir la presencia de criptojacking en nuestros equipos. Pero evitarlo es muy complicado. Otra opción sencilla puede ser la de limpiar las cookies u extensiones de los navegadores con cierta regularidad. Eso sí, hay que tener en cuenta que los ciberdelincuentes se aprovechan de aquellos programas considerados débiles, como puede ser el Word. Los expertos también recomiendan cambiar las contraseñas cada cierto tiempo con el objetivo de prevenir el ya mencionado phishing. Si lo que se quiere es una solución permanente, hay que complementar el antivirus convencional con un refuerzo para evitar el cryptojacking.

Fiebre por el dinero digital

Las criptomonedas es dinero que se utiliza en el mundo digital como moneda de cambio virtual. El Bitcoin es la más importante, aunque hay otras como Ethereum, Litecoin o Ripple. El Bitcoin ha sufrido una auténtica revalorización desde el pasado año 2016 y ha generado una auténtica fiebre detrás del dinero digital; surgiendo más y más plataformas o blockchains (cadenas de bloques) que pretenden sacarle el máximo partido, y crear con ello dinero real.

 

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