La economía mundial ante la posibilidad de una segunda ola de contagios

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Como resultado de la crisis desatada por el Covid-19, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica una contracción de la economía mundial mayor a la que se había estimado en el primer trimestre del 2020. Mientras que Estados Unidos y Europa reinician sus actividades e intentan regresar a la normalidad, los expertos advierten que el proceso de recuperación podría ser lento y desigual.  

El motivo es la posibilidad de una segunda ola de contagios que reactivaría o prolongaría las medidas de distanciamiento y confinamiento en todo el mundo. Si este fuera el caso, la economía global sufriría una caída de hasta -7.6%. Como consecuencia, las personas en condiciones más vulnerables y de pobreza se verían afectadas de manera desproporcionada.

El economista y jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Laurence Boone opina que: “Para cuando acabe el 2021, la pérdida de ingresos excederá a la de cualquier otra recesión de los últimos 100 años fuera de los periodos de guerra, con consecuencias nefastas para la ciudadanía, las empresas y los gobiernos”.

Si existe un nuevo confinamiento, el comercio mundial, debilitado anteriormente por las tensiones comerciales, podría alcanzar un crecimiento negativo entre -9.5 y -11.4 % este año, y la tasa de desempleo aumentaría un 10% a nivel global. Solo en América Latina más de 83.4 millones de personas podrían alcanzar condiciones de pobreza extrema en el 2020.

En el caso de la eurozona, la economía tendrá una caída de 9.1% si no vuelve la epidemia y de hasta -11.5% si se presenta una nueva oleada de contagios siendo España, Francia e Italia los países más afectados con una recesión del 14% en sus respectivas economías. Por otro lado, en Estados Unidos las cifran son de 7.3% si no vuelve el virus y podrían alcanzar hasta -8.5% si se presenta una recaída. Incluso China podría obtener números negativos si no repunta la crisis en lo que resta del año.

A pesar de las proyecciones poco favorables, los expertos consideran que este es el momento ideal para que los gobiernos diseñen economías más justas y sostenibles, que mejoren la competitividad, las regulaciones, se modernicen los impuestos, presupuestos y la protección social. Además, recomiendan focalizar a las empresas y trabajadores en situaciones más vulnerables con el propósito de brindarles apoyo e impulsar un crecimiento más inclusivo y sostenible posterior a la crisis.

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