¿Cómo sobrellevar las pérdidas de capital?

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El mundo de los negocios nunca tiene garantías, en cualquier momento podría repetirse la historia y quizá nos encontremos ante un panorama como el crac del 29, la más devastadora caída del mercado de valores que ha sufrido la bolsa de Estados Unidos. En aquella ocasión la inestabilidad no fue solamente por los negocios, como suele suceder, la crisis financiera se reflejó en crisis personales de los trabajadores: aumentó la mortalidad por diversas causas, la pobreza, la desigualdad, con todos los efectos psicológicos que ello conlleva.

El año 2018 fue difícil para el mundo de los negocios, el sector tecnológico, la industria petrolera y las acciones emergentes sufrieron importantes pérdidas de capital. Sucesos globales como la amenaza de Trump por construir muros y el Brexit, y mercados revolucionarios como el de las criptomonedas presentaron bajas que han llevado al límite a inversionistas, profesionales y amateurs, quienes mantienen esperanza en la pronta recuperación del bitcoin y las demás divisas virtuales.

Lo primero es estar preparado. Ser consciente de lo inconsistente que es el mundo de los negocios, comprender los conceptos “riesgo” y “burbuja”; el riesgo es un factor que puede impactar negativamente en la rentabilidad de una compañía; y por burbuja se entiende un fenómeno de especulación en los mercados, que lleva a la excitación y optimismo desmedidos ante una alza anormal y prolongada del precio de un producto o activo.

El riesgo siempre va a estar presente, pues el mero concepto de inversión implica trabajar con el futuro como materia prima, entramos en el terreno de la incertidumbre, que es un rango de posibles retornos, y que suele rodearse de eventos improbables.  Mientras más altos son los precios que se pagan por determinados activos, más se amplía el terreno de pérdida y ganancia, por ello se debe controlar el optimismo y ser consciente de la existencia de ciclos.

Otro concepto que es necesario tener siempre en mente es el de “péndulo”, que es una manera de representar cómo se mueve el mundo de los negocios, si un activo ha llegado a un extremo siempre irá luego hacia el lado contrario, tarde o temprano.

Un mercado alcista tiene tres etapas: algunos visionarios creen que las cosas pueden salir bien, luego los inversores asumen que los cambios positivos se están reflejando en números y finalmente se generaliza la idea de que el porvenir será así de positivo e incluso mejor. Este efecto psicológico no tarda en reflejarse en altas valuaciones. En un mercado a la baja sucede justo lo contrario, hasta terminar en un pesimismo extremo generalizado.

Para conservar una estabilidad de mercado y psicológica es necesario fomentar habilidad de análisis y procurar un control emocional.

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