¿Por qué los ricos tienen insatisfacción económica crónica?

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Un informe sobre la desigualdad de la ONG Oxfam señaló que un número de ocho individuos poseían la misma riqueza existente en la mitad más pobre del mundo; además, advirtió que en veinticinco años podría surgir el primer billonario de la historia. Ese grupo y la élite de millonarios que tienen más dinero del que podrían gastar constituyen el 1 % de la población, pero es un porcentaje muy heterogéneo.

En promedio, los CEO de las compañías más grandes de Estados Unidos ganan quince millones de dólares anualmente, trescientas veces más que un trabajador promedio. La desigualdad va creciendo y los ricos no sólo son más ricos cada vez, sino que buscan serlo aún más. Jeff Bezos, por ejemplo, es el hombre más rico de la historia, con una fortuna de noventa y ocho mil millones de dólares, siempre está motivado a ganar un millón más. En un artículo de The Atlantic, Michael Norton de Harvard explora los motivos de esta conexión entre riqueza y felicidad.

Para analizar la satisfacción que alguien tiene sobre cualquier aspecto de su vida las personas se preguntan dos cosas: si les va mejor que antes y si lo hacen mejor que otras personas. No sólo aplica en lo económico, sino en el atractivo físico, el estatus social, el desarrollo profesional, etc. Sin embargo, muchas de estas cosas no se pueden medir, a excepción de una: el dinero. Siempre hay un instinto para compararse con los demás y medirse, ver quién gana más dinero, quién tiene más metros cuadrados, el número de propiedades e incluso su localización.

En un estudio Norton preguntó a dos mil individuos con una fortuna de al menos un millón de dólares qué tan felices eran en una escala del 1 al 10, y qué cantidad de dinero deberían de tener para sentirse en el 10. Cada uno de ellos confesó que necesitaba el doble o el triple para sentirse totalmente satisfecho. La clave para entender esto está en la emoción que implica multiplicar la fortuna realizando movimientos como la compra de empresas, inversiones y creación de negocios. Incluso, quienes crecen fortunas para buenas causas, como fundaciones y labores filantrópicas, sienten esa misma emoción. También encuentran motivación en descubrir que tienen más dinero que las personas con las que se comparan, otros millonarios que pertenecen a su misma comunidad. Por ese sentimiento de competitividad inherente al ser humano es que nunca será suficiente cuánto tengan, siempre necesitarán más.

Jeff Bezos

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